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Negocios en peligro noviembre 10, 2018 5 min.

Los inversionistas que compraron acciones de la automotriz Tesla, la pieza central del conglomerado construido por el carismático Elon Musk, no tienen un día de reposo. Cada vez que el empresario de origen sudafricano escribe en Twitter o hace alguna declaración irreverente, los valores suben y bajan de manera dramática. Hace unas semanas, la SEC en Estados Unidos acabó por iniciarle una demanda que se negoció en términos duros: multas de 20 millones de dólares (mdd) y la obligación de Musk de abandonar su cargo como presidente del Consejo de Administración. Si creyeron comprar un activo seguro, en realidad compraron uno de alto riesgo.

Muchos otros inversionistas y empresarios han sido sorprendidos por incidentes inesperados, indeseables o fortuitos, como la quiebra de bancos o de proveedores críticos, un gobierno que trae nuevas ideas, la revelación de un caso de acoso o mala conducta, incluso un arancel aduanero o una política que afectan una industria o un negocio. Pero el hecho de que los riesgos se materialicen no quiere decir que no pudieron haber sido considerados, previstos y cubiertos.

Las anécdotas sirven para evidenciar un concepto que muchos empresarios, funcionarios de gobierno, inversionistas y personas individuales suelen pasar por alto: la vida, el trabajo, la sociedad y los negocios están expuestos todo el tiempo a la ocurrencia de sucesos negativos o disruptivos que en la industria se conocen como riesgos.

Los hay de todo tipo: operativos, financieros, económicos, de mercado, logísticos, reputacionales, etc. Pueden materializarse como devaluación, cambios en los precios de los insumos o tasas de interés, modificaciones en la normatividad, prohibición de productos o materiales, burbujas inmobiliarias, fraudes o ataques cibernéticos, desastres naturales y situaciones que a veces se pueden identificar y predecir, y otras que son poco probables.

Todo puede pasar sin esperarlo

Aunque nunca se sabrá cuánto le costó en pesos y centavos, a una empresa mexicana de alimentos envasados seguramente le dolió la ola que despertó una foto en la que dos empleados hacían una cosa indecente en la fábrica, y que se viralizó en redes sociales. Pero se sabe que a Honda de México le costó más de 400 millones de dólares la inundación de su planta de Celaya, este mismo año, a causa del desbordamiento de un río. La planta estuvo fuera de servicio durante varios meses.  

Poner los riesgos en su lugar

Según sea la exposición de una empresa a cierto tipo de riesgos, su ocurrencia puede acabar literalmente con el negocio, y es lo que le ocurrió a Enron, el gigante de la electricidad en EU, que desapareció de manera casi instantánea a raíz de malos manejos en su contabilidad y finanzas.

Tan grave fue su caída que provocó la promulgación de la Ley Sarbanes-Oxley para regular procesos contables y mercados de valores. Y fue motivo para que en empresas de todo el mundo se consolidara lo que ahora conocemos como gestión integral de riesgos, un área específica que atraviesa todo el negocio, que tiene sus propios métodos y forma parte de la alta dirección.

Sobre el tema, Jesús Luna, socio líder de Asesoría en Auditoría Interna, Riesgo y Cumplimiento de la consultora KPMG en México, confirma la importancia de la gestión de riesgos económicos, financieros, de mercado, reputacionales o de otra naturaleza, en particular en una época, como la actual, de gran volatilidad y en la que personas y organizaciones están bajo un intenso escrutinio de los medios y las redes sociales.

Es un tema que se ha vuelto crítico para las organizaciones en México y demanda una supervisión constante por parte de la alta dirección y el Consejo de Administración –asegura-–, que son los responsables de fijar y conducir la estrategia. En todos los casos es crucial conocer los riesgos, determinar el impacto que pueden tener en la operación, y tomar medidas para mitigarlos o transferirlos, cuando esto es posible. El objetivo es garantizar la supervivencia de la compañía en el mediano y largo plazos.

Atacar riesgos agrega valor al negocio

Los riesgos pueden reducirse contratando seguros contra incendios, enviando policías para acompañar los camiones con mercancías o contratando sistemas para contener fraudes o ataques cibernéticos. Todo tiene su costo y sus beneficios.

En otras ocasiones, observa Luna, de KPMG , se puede contener un riesgo operativo o normativo, actualizando los procesos de fabricación, instrumentando tecnologías más eficientes y que consumen menos energía, capacitando al personal o diversificando productos y proveedores. Estas inversiones no solo mitigan los riesgos, sino se convierten en una oportunidad para agregan valor y ser más rentables. La gestión de riesgos puede ser, en efecto, una ventaja competitiva.

Los riesgos no se están quietos

Para que la gestión de riesgos sea eficaz, todavía faltan dos elementos clave: la optimización en la toma de decisiones y asegurarse de que la administración misma sea continua y dinámica. Si las decisiones sobre el manejo de riesgos no son consistentes, es decir, que no están inspiradas en los mismos objetivos, el resultado será pobre: un ejecutivo pensará que tal cosa se puede y otro dirá que tal otra no. Alguien dirá que está bien adulterar los resultados de las emisiones de unos motores, aunque sus superiores no lo sepan y menos lo aprueben. Es lo que ocurre cuando en lugar de administrar los riesgos de manera sistemática, alguien piensa que las cosas no pasarán a mayores. El resultado es que, al final, por esa mala decisión la empresa será multada y avergonzada.

Finalmente, Luna advierte que la gestión tiene que ser continua y dinámica, y que no se puede hacer una vez y para siempre: la organización está en cambio constante, y así sus políticas, la realidad económica, social y tecnológica. Lo que ayer era un riesgo considerable puede dejar de serlo en el futuro, y algunos otros aparecerán en el horizonte, a medida que el negocio y los mercados sigan evolucionando. Por eso, alguien ha sugerido que Elon Musk tenga un censor que apruebe todos sus mensajes antes de publicarlos en Twitter.

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